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Olé, Olé, España fue mejor en la Eurocopa 2008

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Con su taca taca, los de la Furia Roja siguieron planteamientos de Aragonés, "no prestarle el balón a los teutones", fueron mejores todo el partido, merecida la victoria. La superioridad histórica de los alemanes fue disminuida esta vez, ya era hora! Con los ibéricos hay que contar.

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01/07/2008 02:11 Autor: marilyn2252. Enlace permanente. Tema: deportes No hay comentarios. Comentar.

!Qué número, pero no!

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Parece que el número siete es un  dígito socorrido. Muchos lo anotan con su correspondiente exclamación de infortunio, y aquellos a quien les toca, sea en una cola, un guardador de bolsos o al decir que le “cayó” como día de su cumpleaños, no dejan de hacerle las acotaciones pertinentes.

Sin embargo, hay que reconocer que no escapamos a atenciones espontáneas, de alguna que otra manera, pero lo hacemos, y olvidamos entonces que siete fueron los pecados capitales, los siete enanitos de Blanca Nieves y las siete primeras maravillas del mundo.

También en el cine tenemos a Los siete samurais, Los siete magníficos, en fin….que si seguimos hurgando aparecen más cosas como para no pensar que es un apestado, por llamarlo de alguna forma.

Me hablaba entonces una amiga sicóloga de incorporar a  seis más uno – para evitar las repeticiones- de los denominados rasgos negativos de la personalidad. Es posible que para usted no los sean así con exactitud, está en lo cierto, pero por algunos había que empezar y enumeró la susceptibilidad, la desconfianza, la impulsividad, el egocentrismo, el pesimismo, la timidez y la duda. Todos influyen de una manera u otra en nuestras vidas.

La susceptibilidad es aquel rasgo del carácter mediante el sujeto se convierte en una esponja para recoger…todo lo malo (real o que él o ella se imagine). Se siente siempre o casi siempre herido, despreciado, humillado por cuestiones tan insignificantes, como puede ser “no darle los buenos días” específicamente a la persona que lo padece; o porque, como puede ocurrir, se olvidaron de su cumpleaños; porque le hicieron, con justeza, una llamada de atención; porque el hijo, de tres o cuatro años le dijo que no la quería, en fin miles de respuesta que el susceptible las toma en serio.

Claro está, debido a este carácter tiene lógicas dificultades en las relaciones interpersonales, pues no hay manera de quedar bien con él o ella.

Un rasgo que lo complementa es la manipulación: casi nunca dice las cosas tal y como son, las arregla o adorna de una forma, según su modo susceptible de actuar.

Dice mi amiga que hay que saber ser susceptible y una buena forma es siéndolo en relación con uno( a) mismo( a) , no con los demás, lo cual es una manera de defenderse. ¿ Por qué me duele lo que me dicen y no lo que hice para que me lo dijeran?  Para empezar a cambiar, este es un buen recurso.

La desconfianza es otra que cuando está bien proporcionada, se convierte en martirio para quien la padece. Se trata de la falta de confianza en sí mismo y en quiénes le rodean. Al faltarle ella en los demás, siempre pensará que la tratan con hipocresía, le dicen solo una parte de las cosas y le ocultan información. No puede tener amigos porque también desconfiará de ellos en algún momento.

La falta de confianza en sí mismo se observa disfrazada de orgullo y autosuficiencia. Considera merecerlo todo y desprecia lo que no está a la altura  de su supuesto valor. No hay otro remedio para combatirla que comenzar a confiar.

Impulsividad. Palabra que se repite mucho en estos tiempos. Está en las personas que no meditan sus acciones y se dejan arrastrar por el primer impulso. Quien lo posee está marcado como un toro en el ruedo, que con solo moverle la capa, embiste con esa furia propia de lo que es, una bestia.

Están siempre como los erizos, dispuestos a pinchar al más mínimo roce, por lo que sus relaciones con los demás se verán afectadas de manera sensible.

Dichos impulsos hay que controlarlos por todos los medios, incluyendo los psicofármacos.

Del pesimismo, qué decir si es una disposición anímica que lleva a pensar siempre lo peor. Hay que imaginarse que su mundo lo ve con gafas oscuras, piensa que nada le saldrá bien. Su vida está signada por los absurdos, entonces sería bueno que al creer en uno de ellos pueda enseñarle lo absurdo de sus pensamientos. Al no demostrar lo contrario le serviría para reforzarlo, ser optimista.

Ego significa yo y centrismo, el centro; pues el egocentrismo es otra cualidad del ser humano que afecta el desarrollo individual, ya que se considera el  ombligo de todo y todo debe girar alrededor de él.

En los niños pequeños es permisible, son así por naturaleza, es entonces que requieren cuidados constantes, seguimientos, para que no se conviertan en su forma de ser siendo adolescentes, jóvenes, adultos…

La timidez, la duda, son dos cualidades archiconocidas. La primera da encogimiento, temor a establecer relaciones, a decir lo que piensa, a exponer sus puntos de vista para defender sus derechos, y la duda la padecen aquellas personas que siempre están pensando si lo que hicieron estuvo mal o bien hecho, si dejaron la puerta abierta o cerrada. Para tomar una decisión la piensan cientos de veces y hasta la multiplican, y no por cero.

De padecer de estos siete rasgos y de manera muy acentuados, lo que hay que hacer es darse a la tarea de eliminarlos.

 

 

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03/07/2008 22:04 Autor: marilyn2252. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Cómo llegué a ser periodista

Zenaida Ferrer Martínez

Con la práctica aprendí que el periodismo es una profesión que se siente en lo más profundo del ser, y que no te permite olvidar qué eres ni aún durmiendo. Con frecuencia, mis más sentidos trabajos los he escrito en la mente mientras “descanso”, y también muchas madrugadas las he pasado rectificando errores sobre algo que escribí, y eso me ha salvado de publicarlos.

Pero no siempre soñé ni quise ser periodista, y hoy, sentada en esta sala del Palacio de Convenciones, donde se desarrolla el VIII Congreso de la UPEC, del que soy parte activa, me pregunté a mí misma: ¿cómo llegué hasta aquí?, ¿qué me impulsó a ser periodista?

Entonces, recordé que al ingresar a la escuela secundaria, sin que mediara ni un día de compartir con mis compañeros y compañeras, me eligieron monitora de Física, y aunque reconocía mi no apego a esta asignatura, lo acepté y traté de estudiar mucho para cumplir las tareas inherentes a esa responsabilidad. Ya casi finalizando el curso, un grupo de inspectores del MINED, indagaba por los planteles docentes cómo funcionaba el programa de preparación de monitores vinculado a la formación vocacional.

Nos entrevistaron personalmente a todos los monitores y nos pidieron redactar en una hoja nuestros sentimientos e impresiones al apoyar a los profesores en su labor docente. No puedo reproducir lo que escribí, solo sé que al evaluar lo redactado, la comisión visitante dictaminó: “esta niña debe ser monitora de literatura o de español, y que sus maestros la preparen para escritora”.

A partir del próximo curso, pasé a ser monitora de Español y durante los tres años de preuniversitario, me vinculé directamente con la cátedra de Literatura y Gramática y empecé una carrera sin fin de lectura que me llevó a leer mucho y variado y las más de las veces, muy buena literatura, según lo que me proponían mis profesoras. Pero, a pesar de eso, sentía una fuerte inclinación por las matemáticas, así que finalizar el bachillerato, en un año histórico para el país, luego de permanecer cuatro meses en la zafra de los 10 millones, solicité ingresar a la Facultad de Matemáticas de la Universidad de La Habana.

Por suerte para mí, volvieron los inspectores, -otros, claro está-, a recorrer los preuniversitarios para ayudar en la formación vocacional, y tras hacernos encuestas psicológicas, sociológicas y culturales a los graduandos, determinaron que mi verdadera vocación eran las letras. Entonces, también entusiasmada por el ya fallecido Eddy Martin, una persona cercana a la familia, periodista y locutor muy conocido desde mucho tiempo atrás, solicité matrícula en la Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana, y me la concedieron.

De entonces para acá han pasado 38 años, de los cuales llevo 36 vinculada a medios de prensa cubanos, desde que siendo estudiante de segundo año conduje por primera vez la revista informativa televisiva universitaria que cada martes durante dos horas, salía al aire por el Canal 2 de la TVC.

Luego fueron los diarios Granma y Juventud Rebelde, y ya quedé prendada de la prensa escrita, hasta que al graduarme se creaba la Agencia de Información Nacional (AIN) y tuve la oportunidad de verme entre sus fundadores.

¿Cómo y cuándo me enamoré de la carrera? En el camino, desde que dimos los primeros pasos en el periódico Despegue, que hacíamos en la escuela y que facilitaba el bautizo de fuego de los bisoños periodistas, junto con la revista Alma Mater, también liderada por los alumnos de cuarto y quinto años de la carrera. (Por cierto, lo primero que publiqué allí fue una entrevista a Miguel Cuevas, coterráneo avileño, excelente pelotero y bateador de armas tomar, ya que me inclinaba hacia el periodismo deportivo).

Desde segundo año, fuimos protagonistas de un programa de enseñanza que nos vinculaba a diario a un medio de prensa. De manera que estudiábamos la mañana en las aulas universitarias y las tardes-noches las pasábamos durante un semestre completo en un órgano de prensa, y se procuraba que el alumnado rotara cada seis meses por todos los soportes del periodismo: radio, televisión y prensa escrita. Esta experiencia bien merece ser analizada y estudiada en la actual formación de periodistas, teniendo en cuenta en déficit de profesionales en los órganos de prensa cubanos.

Estrenarme como periodista en la AIN –que por cierto, debía ser una escuela obligada para principiantes, porque con la práctica,  ahí se aprende la importancia de la síntesis, de la inmediatez, de sacar la esencia de la noticia y darle la relevancia y la intencionalidad que precisa-, marcó mi gusto profesional: todavía hoy prefiero la información a cualquier otro género, y siempre me sentí oronda de que dijeran que era rápida y precisa.

El tránsito de 20 años por Juventud Rebelde, cuyas páginas y colectivo signaron mi vida profesional, me amplió el diapasón a otros géneros y me inoculó el virus de revisar las fotos antes de redactar y seguirle los pasos al diseño, a la corrección de estilo y de prueba, hasta ver el trabajo impreso finalmente en el papel.

En un intervalo de esa veintena, dos años en Prensa Latina, (cuando el diario pasó a semanario como consecuencia directa del período especial sobre la prensa cubana), me devolvieron el incentivo de decir mucho en pocas palabras con lenguaje claro, directo, sin rebuscamientos y dirigiendo el mensaje a públicos diversos. PL es un verdadero centro docente, que no descansa ni de día ni de noche y cuyo anonimato de sus profesionales, hace crecer su valía: la calidad de su mensaje está refrendada por la de sus periodistas y fotógrafos, a quienes muchas veces sólo identificamos por las siglas de sus nombres.

Vuelvo a la interrogante que me impulsó a escribir este relato-crónica, ¿cómo se me coló en el alma el bichito del periodismo? Creo que la escuela toda contribuyó y las inquietudes de mis condiscípulos, pero más que todo, el contacto a diario con colegas experimentados y de prestigio; la estancia en las redacciones, en las que se intercambia sobre lo humano y lo divino; la revisión de las planas con olor a tinta fresca; el ruido de las rotativas que hacía temblar el piso de los talleres; el deseo de decir, de contar, de comunicar, de comentar…

A lo largo de estos años he aprendido que el periodismo es un vicio que te hace disfrutar y sufrir, pero que te conserva el espíritu siempre alerta para no perder capacidad de asombro, para encantarte con el canto de un niño, para llorar ante una injusticia y aún así tener fuerza para denunciarla, para enojarte si quieres comunicar algo y en el momento preciso no tienes un lápiz, un papel, una grabadora, una cámara fotográfica, una computadora con conexión….

Y como vicio profesional, ahora termino, porque acabé no haciendo gala de la síntesis de las agencias, y ya va a empezar otro conferencista en esta hermosa jornada. Seguro que lo que oiga me dará nuevo trigo.

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05/07/2008 15:12 Autor: marilyn2252. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Fieles y a la vez eternos inconformes

 Por: Rolando Pérez Betancourt

Somos los inventores de un periodismo que, siempre tratando de perfeccionarse en su sentido clasista, no lo practica nadie en el mundo, y que, entre otras cosas, comenzó echando por la borda el esquema aupado por Balzac para su amada prensa burguesa cuando dijo que el Poder y la prensa deben ser antagónicos por esencia y el día en que ambos terminen en boda se acabó la democracia y la libertad de expresión.

También somos, si no los inventores absolutos, sí los herederos y continuadores de un modelo de sociedad traicionada por algunos partidos y que por saberla la más justa de todas, seguimos echando rodilla en tierra por construirla al precio que sea.

Con el triunfo de la Revolución y la convocatoria de trabajar todos por una patria nueva y, por suerte, con un enemigo común ya para entonces muy bien definido, la recomendación de Balzac y los liberales —luego desprestigiada hasta el infinito— no nos servía. Había que inventar otra teniendo en cuenta ciertas experiencias: Martí y Patria, Lenin y su definición de la prensa partidista como vehículo para la organización y el aprendizaje. Y también fórmulas que fueron surgiendo por el camino, unas mejores que otras, algunas francamente erróneas, todas en función de lo más importante: defender la Revolución.

Casi cincuenta años después de estar discutiendo sobre el oficio, recalco que la culpa de buena parte de las deficiencias de nuestra prensa la tiene el imperialismo. Lo digo de manera tajante y sin sombra alguna de humorada: el imperialismo. ¿Se imaginan ustedes lo que hubiera sido nuestra prensa —principalmente en lo relativo al orden interno— sin estar los americanos a 90 millas, siempre dispuestos a desaparecernos del mapa? Cuánta advertencia, cuánta «cosa mala» atajada, cuánto papel activo jugado por los periodistas en el momento preciso y sin el sempiterno freno —siempre con las mejores intenciones el freno, valga la aclaración— de «no es el momento», «no le demos armas al enemigo», «somos una plaza sitiada» o «aguanta y no te tires que la piscina no tiene agua».

Después de escuchar el último discurso de Fidel en la Universidad, aquel en el que advirtió con una valentía y lucidez extraordinaria que la Revolución podía ser derrotada desde adentro, reafirmé una vieja incertidumbre: ¿No será que de tanto evitar «darle armas al enemigo», de tanto contener los disparos hacia las deficiencias de nosotros mismos, le hemos hecho un importante favor al enemigo?

De aquel discurso no hace tanto tiempo, como poco tiempo hace también del día en que Raúl llamó al debate público de nuestros problemas nacionales y supimos que cientos de miles de planteamientos se habían realizado en el país con una sinceridad y desenfado que hubiéramos querido para nuestra prensa, dentro de su función de anticipadora, de faro de alertas, de voceadora de peligros y medidas al respecto, que necesariamente ha de madurar nuestra prensa de una manera constructiva, optimista en la lucha, sin caer en esas visiones fatalistas que, ya lo sabemos, nada ayudan.

Y recuerden ustedes que el pueblo, siempre sabio, no dejó de pasarnos la cuenta en esos debates por no reflejar lo que debíamos.

Los periodistas deben luchar por no equivocarse. Pero a la hora de hablar de esos errores, de esgrimirse por algunos como freno para la consecución de nuestra tarea, habría que tomar en cuenta los beneficios del saldo frente a lo que pudiera obtenerse de la inmovilización o el silencio. Ese «no tirar al blanco como mejor vía para no fallar el blanco». Tampoco puede esperarse de un periodista que cada vez que escriba una opinión sobre «algo», tenga el ciento por ciento de la razón establecida sobre ese «algo».

Hablo de periodistas revolucionarios, por supuesto, porque para los falsos periodistas, esos que aprenden a leer en cartillas editadas en la Oficina de Intereses para luego virarse contra su pueblo y teclear, más que escribir, al dictado del dólar, aplico sin vacilación esta máxima: «para quien quiere robarme la libertad, ninguna libertad».

Pero entre revolucionarios no debe evitarse la confrontación de opiniones que, estoy seguro, siempre nos llevaría a mejores soluciones.

La necesidad de protegernos, o mejor, «esa manera de interpretar la protección frente al enemigo», sin embargo, fue cambiando gradualmente el perfil de la profesión y empujándonos hacia un periodismo poco vital y activado, en lo fundamental, a partir de las señas recibidas, que, dicho sea de paso, al igual que los errores de los periodistas también han tenido esas «señas» sus propios deslices.

Claro, todo queda entre revolucionarios, revolucionarios empujados por una fuerza mayor que nos convoca y nos hace seguir adelante con la esperanza de que mañana tendremos un periodismo mejor. Pero en el trayecto hacia ese mañana también ha habido espacio para la monotonía, el desencanto en lo que concierne a la función primordial del oficio, ese fatal «voy tirando» que una vez perdido el sentido crítico nos puede llegar como una parálisis en vida.

Y cuando se pierde el sentido crítico en el oficio, si lo sabremos bien, entramos en la mayor de las censuras, la que se produce por uno, contra uno mismo.

¿Pero qué sería un periodismo mejor? No dudo que su esbozo, o sus muchos esbozos, se encuentren en las mentes de los aquí presentes. Pero mencionamos solo uno imprescindible: un periodismo que cada día nos recordara que es grandiosamente humano no estar nunca satisfecho con nosotros mismos y que crear un modelo de sociedad siempre crítica, siempre informada, siempre en debate, siempre buscando otros límites del perfeccionamiento socialmente revolucionario, sin que por ello, claro, deje de estar la orientación del Partido junto a nosotros.

Hay cosas mal hechas que las seguimos haciendo por costumbre, aun a sabiendas de que no funcionan. Negamos principios de la psicología social y de la necesidad básica de la información, sin tener en cuenta que hoy día la gente se entera de lo que quiere y dentro de la subjetividad de lo incierto, si no tiene referentes nuestros, saca las conclusiones más diversas.

El rosario sería largo y no hay tiempo. Algunos de los aspectos aquí planteados pudieran resultar viejos, o algo «demodé», a tenor con ciertos avances que se han ido manifestando en nuestra prensa en los últimos meses. Pero también «avances» en la profesión tuvimos en años idos y se perdieron.

¡Ahora no debe ser así! Claro, hay que aprender de los peligros del desequilibrio informativo, y de los desboques de la funesta Perestroika, y de otros cantos de sirenas que nada tienen que ver con la prensa cubana que necesitamos.

Pero para trazar caminos más firmes, actualizados y modernos, acorde con los días que se viven, están el Partido y la Unión de Periodistas de Cuba, que como ente especializado y profesional debe «meter más cuerpo» a la hora de trazar las estrategias que necesitamos. Y por supuesto, estamos nosotros los periodistas, esos fieles, y a la vez, eternos inconformes.

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07/07/2008 17:54 Autor: marilyn2252. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Cosas del verano, agua al dominó

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Recordaba por estos días de verano, plantados debajo de un ateje, los partidos de dominó que en el periódico jugábamos, en horario de asueto, el cual se fue extendiendo hasta que...se guardaron las fichas para sacarlas en festividades. Nada, algo "indisciplinadas" las niñas ese entonces y le hacíamos un guiño a la jornada laboral. Es que el dominó en Cuba lo juegan todos, sin ser exlusivistas., es tan nuestro como las palmas y forma parte de la cultura nacional. En mi provincia es el de 10 fichas el que predomina.

La colega Zenia y yo éramos de grandes ligas, nos enfrentábamos a los dos adversarios con una tranquilidad pasmosa, y hubo alguien quien en más de una ocasión tuvo que traernos pizzas por ser perdedor. Le sabíamos todos los secretos a este pasatiempo, que consiste, según la tradición, en pegar la última ficha para dominar la data o partida, o virarnos bien bajito, para ganar por menor cantidad de puntos.

El dominó tiene en Cuba su propio lenguaje: virarse chiquito, es terminar la data con pocos tantos; bota gorda, es el que suele terminar con la mínima puntuación, pues durante la partida fue jugando con las fichas de mayor puntuación,  y capicúa, es la victoria obtenida cuando logra colocar esa pieza por las dos cabezas del tablero.

Dicen que el dominó lo inventó un mudo, pero allí en el salón de estar se realizaron verdaderos campeonatos y hasta quienes esperaban se emocionaban, por tanto esos mudos hablaban , gritaban sanamente todo, sin dejar de mencionar a aquellos que alguna otra vez tiraron fichas como para demostrar literalmente la clavada sobre el tablero. !Qué tiempos aquellos!. Nada mejor que compartir una partida en cualquier lugar.

 

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11/07/2008 01:59 Autor: marilyn2252. Enlace permanente. Tema: sociales No hay comentarios. Comentar.

Hombres de pactos con el sol

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Parecieran que tienen un pacto con el Astro Rey, cuando en las tardes o mañanas de muchos días evocan y honran la utilidad y presencia de sus rayos sobre esta parte de nuestro archipiélago del Caribe.

Para ellos, cual araucanos modernos, no existen las estaciones  del año y las horas apenas son perceptibles, como medidores del tiempo solo tienen el día y la noche. Son sorprendentes en su actuar.

Su gratificación mayor siempre será, lo han dicho, los rostros sonrientes de niños felices y seguros de sus destinos al ver las imágenes proyectadas en un televisor o en una computadora, gracias a la instalación de paneles solares.

Entre risas y tragos de café dialogué unas cuantas veces con estos hombres de Cubasolar, los de RadioCuba, COPEXTEL, todos con un mismo fin, instalar, mantener esos paneles bajo cielo, sol, agua y sereno. Con paciencia y sencillez explican a  maestros y responsables de los centros su funcionamiento, cuidado que se debe tener con el inversor, baterías, panel u otras partes del sistema.

Para los niños siempre hay un juego, una adivinanza; con las muchachas que observan su accionar, un piropo respetuoso no faltó en este largo andar, y con los jóvenes campesinos, el convidar a su superación.

Ya son cientos y cientos de sistemas fotovoltáicos instalados en Pinar del Río, como parte de una cruzada cultural que libra nuestro pueblo. Se materializan así los programas de la Revolución, como la informática de la educación en alrededor de 450 escuelas, además de microclubes juveniles, círculos sociales,, viviendas rurales y centros de servicio..

Llega el momento sagrado de colocar en el techo el panel solar, su orientación debe ser exacta, y cuando termina el montaje, el Sol se agiganta, se hace la luz, Elpidio Valdés pide un toque a deguello, los niños aplauden, los ancianos reflexionan, el futuro sonríe, y los hombres de Sol vuelven sobre sus pasos. Algún día habrá que escribir mejor esta historia.

 

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15/07/2008 20:23 Autor: marilyn2252. Enlace permanente. Tema: sociales Hay 1 comentario.

El periodismo en su lugar

Por: Hugo Rius

digital@jrebelde.cip.cu

Mucho me estuve preguntando si serán estas sesiones finales del Congreso, o mejor decir, los restos que nos quedan, bajo la férrea vigía del dios Crono, otro de nuestros habituales desahogos catársicos colectivos.

O si acaso reinterpretaremos aquí esa suerte de enconada danza del fuego entre el periodista y la fuente informativa, entre esa fuente y el periodista.

Si esto último fuese el caso consumiríamos todo el tiempo, nos desgastaríamos narrando anécdotas, incidentes, episodios recién salidos del horno, y algunos ya en categoría de clásicos antológicos.

Ya sean, a guisa de ejemplo, los de quienes eligen para cubrir su accionar unos medios, desperdiciando las potencialidades de otros, como si de un servicio de restaurante a la carta se tratara.

O aquella escena de equívoco en la terminal aérea capitalina, digna de Woody Allen, entre un jefe de estado que nos visitaba y los reporteros silenciados.

O el caso de quien se proclamó triple propietario virtual: propietaria de un ilustre visitante, de la periodista que lo entrevistaba y del hotel donde se desarrollaba la entrevista.

Todo ello no constituye más que puntas visibles de una gran asignatura pendiente: hacer que cristalice de una vez y por todas la política informativa del Partido, en una de sus aristas cruciales, la de las relaciones entre el periodista y la categoría fuente, utilizada con vaguedad elíptica y que debemos develarla por sus nombres: las instancias políticas y administrativas, los cuadros de toda índole, sectores y niveles.

Hay quienes nos lanzan primorosas flores verbales el 14 de marzo, y al día siguiente ordenan a los cuadros subalternos cerrar los grifos informativos a los periodistas, aunque entendemos perfectamente que nadie quiere tener grifos sin zapatillas.

Hay quienes ejecutan el mismo ritual celebratorio y en la primera oportunidad pública denostan de la prensa, como si los periodistas fuesen los únicos chicos malos del cuento, los exclusivos chicos erráticos, a cuyas acertadas interrogantes se les responden con evasivas, sofismas lapidarios o arrullos de cuna, haciendo abstracción de que el periodismo es un cuerpo vivo, dialéctico, en interacción social continua con pluralidad de participantes, mutuamente influyentes, ignorando la regularidad científica de que las luces y las sombras de la prensa siempre serán el fiel reflejo de la sociedad en su conjunto, de la cultura y creencias de sus diversos actores e instancias, de las estructuras en funcionamiento.

La política informativa constituye guía rectora indispensable, conceptualmente concebida como expresión de una voluntad del Partido para potenciar el protagonismo social del periodismo cubano, que le es inherente por naturaleza, pero entrabada en su aplicación concreta, en su vertebración y organicidad debido a factores subjetivos.

El justo empeño se torna arduo a la hora de interactuar con quienes aceptan la política informativa solo de dientes hacia fuera sin apropiarse de su sentido y alcance, la ignoran, obstaculizan, la desacatan y la minan, y quién sabe, me sospecho, con quienes tal vez ni siquiera se han tomado el trabajo de leer su texto.

En cualquiera de los casos siembran en los periodistas descreimientos, escepticismo y proporcionan pretextos —inexcusables, claro está— para el acomodamiento, el facilismo, y la pereza intelectual en nuestras filas.

Más allá de las catarsis y de las quejas puntuales, sostengo que para poder avanzar en la política informativa, se impone también que avancemos conceptualmente en cuanto a la esencia del ejercicio del periodismo, rectificando confusiones, y superando visiones empobrecedoras, reduccionistas, estereotipadas, y hasta simplonas.

En primer lugar frente a la concepción del periodismo como un mero oficio al que se accede improvisadamente y para el que basta con el aprendizaje de unas pocas técnicas, la repetición de rutinas y la apropiación de un mellado repertorio de argucias de vieja escuela.

Por angustioso que nos resulte el actual déficit temporal de periodistas en nuestros medios, de ninguna manera debemos permitirnos transitar por la tramposa fórmula de la improvisación, en la que se gana en cantidad y se pierde en calidad en una desprofesionalización que compromete el futuro.

El periodismo, ratifiquémoslo, es una de las más serias y responsables profesiones, surcada por múltiples saberes científicos, una ciencia en sí mismo, si responde a leyes históricas y sociales, si manifiesta regularidades científicas identificables.

No en balde nuestro Comandande en Jefe sentenció con su acostumbrada lucidez en el anterior congreso —al referirse a la preparación superior para ejercer el periodismo, y a la dimensión de nuestra profesión— que el periodista es casi como un estadista.

Estimo que nuestro periodismo debe remontar la estrecha concepción instrumentalista, o la de vehículo de propaganda, si esta no se encara con ciencia y con arte, y en cambio los argumentos son reemplazados por consignas, cifrismo y lugares comunes chatos y grises que ni persuaden ni emocionan, o para divulgar con desmesura apologética logros que la población no palpa. (desde la feliz reedición de Paradiso hasta la esperanzadora fabricación del puré de tomate, inaccesible aún en la moneda de todos los cubanos)

Recordemos siempre que el público, las audiencias, son los que otorgan credibilidad a los medios, obedeciendo a patrones bien precisos: estricta veracidad, información necesaria y de interés, completa y a tiempo, reflejo de la realidad social con todos sus matices y contradicciones, orientación certera y oportuna, respeto a la inteligencia ajena, crítica con desenlace, y seducción expositiva, estilística, que invite al razonamiento y remueva fibras del alma.

Recordemos también que el público nos somete a permanente escrutinio y dispone del irrectricto poder de desconectarse de los medios audiovisuales y de doblar el periódico.

El periodismo constituye una modalidad singular del conocimiento, rescatada en el lema del congreso, pues para hacer conocer, para reflexionar e informar, hay que empezar por conocer. Es un componente esencial de la cultura.

El periodismo es un tributario de la historia, un hacedor ideológico de sentidos, un constructor de la realidad social como realidad pública, un constructor de símbolos, un transmisor de agendas, un forjador de opinión pública y un productor y reproductor de consensos, es decir un infaltable aportador a la cohesión nacional y social, tan relevante frente a las amenazas y peligros que se ciernen en torno a nuestro proyecto revolucionario, de frente a un enemigo histórico que en un eventual tiempo nuevo post electoral puede transmutarse las vestiduras, pero jamás renunciar a su hostil perversidad de esencia.

He pensado mucho por estos días del Congreso que tal vez no tengamos plena conciencia de la magnitud del poder del periodismo, que nada tiene que ver con esa anacrónica mitología burguesa del cuarto poder, sino al inconmensurable poder de movilizar el pensamiento desde el pensamiento mismo, de desatar ideas e incentivar el debate enriquecedor, en una misión transformadora.

¿Cuál es el proyecto de periodismo martiano, nuestro periodismo revolucionario fundacional, sino uno movilizador del pensamiento y de la acción transformadora? Proposición, estudio, examen y consejo.

¿Qué otro es el aliento del periodismo de Fidel Castro con sus vibrantes denuncias en el pasado neocolonial, forjador de conciencia? ¿Cuál otro con el que hoy nos acompaña e ilumina, alerta, previene, avizora, ciudadano universal de la Patria-Humanidad?

Compañeras, compañeros, estamos urgidos a potenciar todas nuestras fuerzas, a superarnos a nosotros mismos, a empinarnos empinando la mira, a desbrozar, junto al Partido, el camino por el que tiene que andar el periodismo para que cumpla sus altas funciones, y al mismo tiempo forjar un modelo, un diseño de periodismo muy nuestro, muy cubano y muy socialista.

Quisiera emitir mi voto, o más bien hacer votos, o acaso solo un acto de fe, por que rebasemos las catarsis y actuemos con lucidez, madurez y sentido del momento histórico y cambiemos lo que se tenga que cambiar

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17/07/2008 01:24 Autor: marilyn2252. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Carnaval, el último detalle y ritmo sin igual

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Sin desmedro de las buenas intenciones  que cada año se tornan más pretenciosas para dar un espaldarazo a lo tradicional, este carnaval del verano 2008 que tuvo como principal sede mi reparto, el Hermanos Cruz, guardó de aquellas fiestas que le dieron origen y ascendencia, una inalterable participación popular. La gernte disfrutó en grande a contrapelo de cualquier contigencia. Con su proverbial sentido del humor y sin mucho melindre, nos divertimos en grande.

Estos días de festejos fueron una opción bien esperada en este ardiente verano y la posibilidad de salir a la calle a empinarse el codo, reunirse con los amigos o la familia y recorrer los más  de una veintena de kioscos con variadas ofertas gastronómicas, para sentir el tónico especial de la cerveza, la sazón del puerco asado y la humedad de la lluvia pasajera, que se confunde a menudo con el sudor de tantas almas reunidas. 

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21/07/2008 01:37 Autor: marilyn2252. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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