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Marilyn...del Cuyaguateje

Las coordenadas de los abuelos

Las coordenadas de los abuelos

Ante una mala postura las madres siempre solemos recomendar juicio. Las abuelas, sin pedantería, se incluyen en los temas y no cesan de repartir razones testarudas y acertadas también.

Pienso que de ellas se necesitan, sobre todo de las que más canas peinan porque más experiencias atesoran y sus deseos solo entrañan franco bienestar. Las abuelas saben de todo.

Confieso que no recuerdo cuál fue la primera vez que constaté la veracidad de los criterios de mi abuela Susana, lamenté entonces que no se les escuchara  más a esos ancianos quienes solo desean el bien para quienes aman.

Los adolescentes  suelen creer saberlo todo al dedillo, que sus experiencias son inéditas y desconfían de las coordenadas que estos puedan darle en la vida.

Oírlos es lo primero, atender a sus reclamos y expresar siempre mucho respeto hacia lo que dicen es de sabios, no catalogar la situación como el hecho de resistir estoicamente una letanía.

Esa cualidad: el respeto, es la clave del entendimiento porque  a las personas mayores, ya que son ellas, quizás, os que andan en todas direcciones al acumular más años. Quizás tantos motivos tengan los ancianos para hacerse escuchar como los jóvenes para explicar sus acciones.

Los jóvenes de cualquier época es rebelde y quiere hacerse sentir, de diferente manera, pero desea validar la energía que llevan por dentro, por eso es probable que los mismos consejos que dan ahora los quienes peinan canas, les fueran dados en su momento de adolescencia.

Valores como la solidaridad, honradez, la laboriosidad son dignos de practicarse en todo momento, no importa que en hayan sido criticados por desconocer su esencia. Poseer valores morales no es ceñirse a patrones sociales vigentes durante años atrás. Lo nuevo o diverso es también legítimo siempre que no atenten contra esos históricamente reconocidos y  por ellos merecen comprensión e inclusión.

El éxito entre las relaciones intergeneracionales es una buena razón para emprender la aproximación. Las personas deben entenderse respetando los criterios propios, las diferencias, ya que la intolerancia y el irrespeto solo obstaculizan una convivencia armónica.

Escuchemos a los mayores, su sapiencia. No es desatinada la recomendación mientras intentan dejar a su paso su huella.

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