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Marilyn...del Cuyaguateje

Recordamos a los peloteros del Maine

Recordamos a los peloteros del Maine

Con 18 peloteros veteranos del Primer Clásico Mundial de Béisbol,  y teniendo en cuenta el listado de la preselección nacional de Cuba, no cabe duda alguna que este II Clásico, que se iniciará a solo unos días, a principios de marzo próximo, tiene a todos los amantes de las bolas y los strikes  como tema recurrente en las conversaciones de la fanaticada.

Y hablando de pelota entre colegas salieron a la luz los peloteros del Maine, quienes algunas de sus generaciones los recordarán por estos días de aniversario y de competencia a la vuelta de la esquina.

Es un hecho muy conocido la explosión del acorazado USS Maine en la bahía de La Habana, transporte de segunda clase de más de cien metros de eslora, 20 metros en su parte más ancha y con una tripulación de 364 hombres entre marinos y oficiales.

El trágico evento tuvo lugar la noche del 15 de febrero de 1898, a escasas semanas de su llegada a la capital cubana, en  ¨ visita amistosa ¨ el 25 de enero de ese mismo año, en una época en la que sectores chovinistas dentro del Gobierno y la prensa estadounidense estaban a la caza de un suceso que desatara una guerra contra España.

Mucho se ha escrito sobre las causas del estallido en los españoles de munición ubicados en la proa del buque, debajo de los camarotes de la tripulación, lo que explica el alto número de víctimas, así como de las consecuencias de este suceso, pero nadie sabe o recuerda que entre los fallecidos estaba casi completo un equipo victorioso de béisbol.

Integrado por jóvenes marineros, la estrella del team era el pitcher negro William Lambert, un fogonero oriundo de Hampton, Virginia, quien poseía buena velocidad, una excelente curva y un gran control, según los entendidos en esta materia.

En un ambiente de confraternidad racial impensable en los torneos oficiales de Grandes Ligas y guiados por Lambert, el equipo del Maine había ganado el campeonato naval de béisbol de la marina estadounidense, derrotando 18 carreras a 3 al conjunto USS Marblehead, en diciembre de 1867, apenas tres meses antes de la catástrofe.

El único sobreviviente  fue John H. Bloomer, quien abandonó el navío junto a la mascota del equipo, una cabra, cuando después del torneo celebrado en Cayo Hueso, se les dio la orden de dirigirse a nuestra isla.

Coincido con quienes piensan que de no haber ocurrido la explosión, quizás el domingo siguiente los peloteros del Maine hubieran podido bajar a tierra y disputar un partido de exhibición contra una novena local, como se hizo frecuentemente después en sucesores gobiernos.

La pelota  es redonda y viene en caja cuadrada, la cual también tiene su historia.

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