El Barça aleja a los fantasmas herculanos
No se repitió la historia. Los de Pep no estaban dispuestos a que el Hércules les siguiera creando problemas y plantearon un partido serio para lograr una trabajada victoria que deja fuera de dudas la aptitud azulgrana. Pedro desatascó un partido algo trabajo y Messi cerró el trabajo(0-3).
Mucho tenía que perder el Barcelona ante un Hércules que puso en riesgo muchas de las esperanzas que los azulgrana tenían puestas en este encuentro. El Barça no quería caer de nuevo en la trampa del partido de ida, como ya hizo en la temporada 1996-97, y acabó venciendo el encuentro evitando que el Hércules se convirtiera en el primer equipo desde 1965 que ganaba a los culés por cuarta vez consecutiva.
Pero el partido ante el Hércules no era uno más. También había mucho que ganar para un Barça que es una máquina de romper récords desde la llegada de Pep Guardiola al banquillo. La victoria en el Rico Pérez es la decimoquinta consecutiva de los azulgrana, por lo que el Barcelona iguala el registro que hasta ahora solo posería el Madrid de Di Stefano.
El encuentro comenzó como se esperaba. El resultado cosechado por el Hércules en la ida hizo que los alicantinos se creyeran capaces de dar una nueva sorpresa, esta vez ante su afición. Los primeros minutos de partido transcurrieron con un Hércules atrevido, que tocaba con acierto ante un Barça que se mostraba algo falto de profundidad pero que seguía creando peligro muy débiles que fueran sus ataques.
Las ocasiones del primer tiempo estuvieron en la puerta de Calatayud, aunque, con el Barça volcado arriba buscando derribar la resistente barrera del Hércules, Valdés también tuvo algún que otro problema como cuando en el minuto 21 Trezeguet empujó un balón fuera cuando lo fácil era enviarla dentro.
Gol psicológico
Cuando el primer asalto se consumía sin que nadie pudiera desequilibrar el partido, llegó él. Pedro, que con este ya suma seis partidos consecutivos viendo puerta, aprovechó un sensacional pase de Xavi para sacar un disparo potente ante el que nada pudo hacer Calatayud. Con el tanto en contra, con la conciencia minada en una muralla herculana que no pudo aguantar ante tanto ariete, se llegó al periodo de descanso.
En la segunda mitad ninguno de los contrincantes cambiaron su estrategia. El Barça siguió marcando el ritmo en un encuentro que ya tenía encarrilado, mientras que los de Esteban Vigo lo intentaron con alguna ocasión aislada que no inquietó demasiado a Víctor Valdés.
Messi deja el gris
Si el conjunto de Guardiola ya se encontraba cómodo sobre el césped del Rico Pérez, la expulsión de Farinós fue la puerta abierta para que el jugador que no había brillado demasiado encendiera su chispa. Messi, que se mostró algo descolocado durante todo el choque, aprovechó dos oportunidades seguidas para cerrar un partido que, si bien el Barça parecía tener controlado, se podría haber complicado.
El 0-3 final demostró que este Barça está dispuesto a seguir su camino hacia el título sin importar cuántas dificultades encuentre. El partido ante el Hércules fue uno de esos que no se ganan si no se muestra ambición y eso, por muchos récords numéricos que se rompan, es algo que le sobra al conjunto de Guardiola.
-Eurosport-
Un gol polémico abrió el marcador
En el inicio, el más incisivo de los delanteros locales fue
En el segundo tiempo, después de que nuevamente Rubén Castro pusiera a prueba a Pinto (m.48 y m.60), el Betis pareció haber llegado a su límite. Entonces, el Barça apretó el acelerador, volvió a aparecer Messi y puso a su equipo prácticamente en las semifinales.
Con el marcador ya abierto, el vendaval azulgrana era cuestión de tiempo. Aunque no llegó hasta la segunda mitad, cuando varios jugadores, incluidos dos candidatos al Balón de Oro, se sumaron a la fiesta culé.
La segunda parte comenzó de la mejor forma posible para que el Barça dejara de pasar apuros y empezara a tomar con fuerza las riendas del partido. Primero Alves y el propio rechace que generó su insistencia dentro del área, hizo que el balón cayera cerca de Pedro. El canario también se entretuvo pero su disparo vio la dirección correcta. Era el primero y Guardiola rápidamente quiso enviar un mensaje: Mascherano fuera y dentro
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