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Marilyn...del Cuyaguateje

Goethe humilló a Borges

Goethe humilló a Borges

En la última fecha de cuartos de final, Alemania fue un huracán que cayó sobre los (hasta entonces) inspirados argentinos de Maradona y Messi, los goleó sin clemencia y se convirtió de golpe en el principal candidato a la corona del Mundial sudafricano.

La Mannschaft entró al campo enchufada hasta los tuétanos, y apenas habían transcurrido tres minutos cuando uno de los mejores jugadores de esta Copa, Thomas Müller, llegaba de cabeza y sin marca para mandar la Jabulani al fondo de las redes.

El Río de la Plata pareció helarse en ese instante. Los teutones habían tirado un golpe de nocaut en los comienzos del combate, y se notaban plenos de frescura con un fútbol garboso y atlético encabezado por el propio Müller, Podolski, Khedira y Ozil.

Sin embargo, los gauchos salieron repletos de gas para el complementario. Perdían por uno, de modo que la gesta era harto posible, y la emprendieron con la portería de Manuel Neuer en una de las embestidas más tremendas de los últimos torneos universales.

Probó Messi, que no estuvo tan mal como dicen los malos perdedores. Probó Tévez, que trabajó a destajo, como siempre. Lo intentó Di María, quien hizo un buen partido. Nada cambió las cosas. O sí, pero ocurrió al revés: es decir, que el empate no apareció, sino la ampliación de la ventaja.

Friedrich, en una ocasión, y Klose, en dos, redondearon la humillación de un grupo que deleitó con su buen trato de balón y gusto por las proyecciones atacantes. Un grupo que, quizás, debió insistir más en el toque para desarbolar un tanto la exquisita concentración germana.

Es un hecho: los hombres de la tierra de Goethe van por su cuarto título. Y ahora mismo, nadie parece lo suficientemente apto para destrozarles el sueño.

-Tomado de CubAhora-

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