Esperanza

20071227170257-esperanza.jpgGarcía Márquez hubiera encontrado argumentos suficientes en la vida de esta mujer para escribir una de sus intensas novelas y el divino Leonardo da Vinci otra mirada de Gioconda ? triste, enigmática, buscadora de quién sabe qué recóndida felicidad? Para quién no conozca a fondo a Engracia Corrales, tales comparaciones parecerán hipérbole, porque ella esconde en su humildad verdadera una firmeza a la cual la vida a puesto duras pruebas, vencidas a riesgo de perder la expresión de sus ya achicados ojos azules. Dolores grandes la marcan, pero me dice, estamos en diciembre, vamos de la mano a recordar cosas lindas, de cuando jugábamos yakis, de cuando pelábamos las naranjas agrias para el dulce de pascuas y fin de año, así como los ajos del lechoncito que nunca falta. No, a espantar lo feo, lo malo, !qué viva la paz! gocemos por tener todo esto que nos dio el esfuerzo diario, el quehacer cotidiano! y por qué no? brindemos por estar aunque ya peinando canas. Ay , Engracia los ojos asoman lágrimas de alegría, ves? estamos junticas, viendo nietos tú, yo regañándotelos, pero a la vez riéndome de sus bellas locuras.
27/12/2007 01:33

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